Desarticulada una organización de butroneros especializados en reventar cajas fuertes con radiales: Labores de contravigilancia y cobertura por sus parejas

La Policía Nacional desarticula una organización de butroneros especializados en reventar cajas fuertes con radiales

27 / 07 / 2013 Madrid

Hay siete personas detenidas y se han intervenido inhibidores de frecuencia, pasamontañas, mazas y otro material utilizado en los robos

Se les imputan cuatro robos con fuerza cometidos en apenas 10 días en establecimientos comerciales y empresas de Valencia y Castellón

Se han  recuperado y entregado a sus propietarios efectos sustraídos que se ocultaban en un zulo, en un monte de Nules, junto con las herramientas empleadas para los robos

Se desplazaban en vehículos limpios, a nombres de terceras personas o con placas denunciadas como sustraídas, desactivaban los sistemas de alarma y ejecutaban labores de contravigilancia para detectar una eventual presencia policial

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado, con siete detenidos, una organización de butroneros especializados en reventar cajas fuertes con radiales. El grupo accedía a sus objetivos mediante la destrucción de sistemas de alarma y se desplazaban en vehículos limpios, a nombres de terceras personas o con placas denunciadas como sustraídas. Se les imputan cuatro robos con fuerza cometidos en apenas 10 días en establecimientos comerciales y empresas de Valencia y Castellón. Se han  recuperado y entregado a sus propietarios efectos sustraídos que se ocultaban en un zulo, en un monte de Nules, junto con las herramientas empleadas para los robos, como inhibidores de frecuencia, pasamontañas, mazas, palanquetas o walkie-talkies.

Perfecta planificación de sus golpes

La investigación se inició cuando se tuvo conocimiento de la existencia de una organización criminal altamente especializada y profesionalizada y dedicada al robo con fuerza en establecimientos de polígonos industriales de la Comunidad Valenciana. Las primeras pesquisas realizadas confirmaron que esta banda estaba perfectamente planificada y contaban con un claro reparto de sus funciones.

En primer lugar, seleccionaban el establecimiento que iban a asaltar, que había sido previamente sometido a vigilancia durante varios días. Posteriormente, los integrantes del grupo se desplazaban hasta un zulo oculto en una zona rural que tenían habilitado para ocultar los materiales y equipos que iban a emplear para perpretar los robos. Tras recoger las herramientas necesarias se dirigían hasta las inmediaciones de las empresas para ejecutar los robos. Para sus desplazamientos utilizaban en todo caso vehículos limpios que habían sido puestos a nombres de terceras personas sin su conocimiento o con placas de matrícula denunciadas como robadas.

Robos en tres horas

Una vez en el lugar, existía un perfecto reparto de tareas entre sus miembros. Así, dos de ellos realizaban labores de vigilancia de la zona desde el vehículo durante tres horas aproximadamente, que era el tiempo en que otros tres integrantes ejecutaban el robo. Para acceder a su interior utilizaban tenazas con las que cortaban las vallas perimetrales y empleaban avanzados medios técnicos para desactivar las alarmas, como inhibidores de frecuencia. Una vez que la alarma estaba deshabilitada entraban en el establecimiento mediante un butrón en la pared o en el techo. Para impedir cualquier otra señal que los delatara, cortaban los cables de la luz o del teléfono y destruían con hachas o mazas todas las centralitas. Finalmente, fracturaban puertas o practicaban nuevos butrones para acceder al lugar en el que se encontraban los efectos de valor que buscaban, como ordenadores, teléfonos de última generación o dinero en efectivo, entre otros. Todos los miembros del grupo estaban perfectamente comunicados por equipos inalámbricos de transmisión.

Labores de contravigilancia  y cobertura por sus parejas

Una de las detenidas realizaba labores de contravigilancia antes de las salidas de su pareja, así como del líder de la banda, para cerciorarse de la no existencia de vehículos policiales o de funcionarios que pudieran estar vigilándolos. Por otro lado, los agentes comprobaron que otra de las detenidas había denunciado las placas de matrícula de su vehículo, el cual era utilizado por su pareja, uno de los miembros de la organización. De esta forma pretendía darle cobertura en caso de que su coche fuera detectado en alguno de los robos.

La operación se ha saldado con la detención de siete personas, entre ellas el principal responsable de la organización, el descubrimiento del zulo y la incautación de mazas, hachas, palanquetas, inhibidores de frecuencia, walkies, guantes, linternas, pasamontañas, documentación robada (pasaporte alemán), cerca de 6.000€ en efectivo, 41.000 euros en cheques gourmet, y otros efectos sustraídos que ya se han entregado a sus propietarios, así como de un turismo.

La investigación ha sido desarrollada por agentes de la UDYCO  de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valencia, con la colaboración de la UDEV Central de la Comisaría General de Policía Judicial.

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